Un ABC de los empaques para domicilios

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El impacto que la industria gastronómica genera al medio ambiente con el uso de empaques de plástico y espumados es alto. ¿Cómo tomar decisiones más sostenibles?


Cuando un cliente pide para llevar o a domicilio, el empaque es uno de los contactos más importantes que tienen con su producto. Por ello, es importante pensar en cada detalle de la experiencia; esta no puede dejarse al azar. Uno de los criterios más importantes hoy en día es que sea un empaque sostenible, es decir “que respete el medio ambiente, que sea producido desde la circularidad y con fuentes renovables, que la materia prima pueda ser devuelta a la tierra sin generar daño mayor, siempre pensando en generar la menor cantidad de impacto posible “, explica Vanessa Hatty, Gerente de Mercadeo y Comunicaciones de Smurfit Kappa.

Elegir un proveedor

Los empaques para los alimentos son tan importantes como la vajilla en un establecimiento gastronómico, de estos depende que su cliente tenga una experiencia inolvidable. Es importante recordar que cuando una persona compra comida, quiere satisfacer una necesidad básica: la de alimentarse; sin embargo, siempre busca que haya una experiencia placentera. Es por eso que el propietario de un establecimiento gastronómico debe buscar que el momento del consumo siempre sea el mejor. 

La elección de un proveedor es algo que debe hacerse a conciencia. Para Katherine Arenas, del Departamento de Sostenibilidad de Darnel, es importante revisar elementos como: la calidad, el portafolio, el cubrimiento en el país y la relación calidad-precio; sin embargo, no hay duda de que uno de los criterios más importantes es, y debe seguir siendo, la sostenibilidad. Por ello, cuando se habla de portafolio, es necesario preguntar al proveedor cuáles condiciones deben cumplirse para que su empaque pueda ser reciclado. Por otro lado, si se desea incursionar en el mundo de empaques biodegradables y compostables para los alimentos, es necesario conocer la norma de compostabilidad o degradabilidad bajo la cual se rige el material, de esta forma se podrá confirmar si este material puede ser compostado bajo condiciones industriales o en casa.

Por ejemplo, existen certificaciones internacionales como la TUV Austria OK Compost Home o Industrial que le dirán las condiciones de descomposición del material.  Por otro lado, es necesario estar seguros de que hay responsabilidad y claridad con la información recibida de los proveedores pues esta es la que se transmitirá a los comensales. Por ejemplo, empaques hechos de bioplásticos como el PLA (ácido poliláctico proveniente del maíz) sí son plásticos; no se debe enviar un mensaje equivocado a los clientes de que un empaque “no es de plástico” cuando sí lo es.

Así mismo “Es importante que el proveedor pueda mostrar sellos de gestión responsable de bosques, como la FSC, en el caso de empaques de papel o cartón o sellos que certifiquen el ahorro de agua o energía”, explica Vanessa Hatty. En la misma vía, usted puede preguntarle a su proveedor por un análisis del ciclo de vida del empaque que se está comprando, así se podrá evaluar si se está adquiriendo una solución sostenible y si el proveedor es confiable. Cabe resaltar que ese análisis debe ser realizado en la ubicación geográfica donde se utilizará el empaque o en condiciones similares para que el análisis sea válido. (No es lo mismo producir y utilizar un empaque en Europa a producir un empaque en Europa y utilizarlo en Colombia).

La normativa en Colombia

La normativa en Colombia para empaques es cubierta principalmente por tres documentos, el primero es la Resolución 1407 del 2018, que es el documento que reglamenta la gestión ambiental de los residuos de envases y empaques de papel, cartón, plástico, vidrio y metal; el segundo documento es el Plan Nacional para la Gestión Sostenible de Plásticos de un solo uso y el tercero es el proyecto de ley para la prohibición de plásticos de un solo uso.

En la Resolución 1407 del 2018 se menciona todo lo que corresponde a la responsabilidad extendida del productor (REP). Según el documento, ante la ley en Colombia, los restaurantes vendrían siendo comercializadores de empaques, pues distribuyen productos o bienes envasados o empacados en cualquiera de las fases de comercialización, incluyendo ventas a distancia o por medios electrónicos.  

En ese sentido, un restaurante debe apoyar a productores en la implementación de los planes de gestión ambiental de residuos de envases ante la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA); gestionar de forma conjunta con el productor los espacios necesarios para la ejecución de los planes de gestión ambiental de residuos de envases y empaques; diseñar e implementar estrategias para recibir los residuos de envases y empaques que los consumidores entreguen; suministrar la información a los consumidores sobre los parámetros para una correcta devolución de los residuos de envases y empaques, promoviendo la separación en la fuente; informar a los consumidores sobre los mecanismos de devolución y retorno de los residuos de envases y empaques; apoyar a los productores en lo relativo al diseño e implementación de programas de reciclaje y cultura ciudadana para la separación en la fuente.

El Plan Nacional para la Gestión Sostenible de Plásticos de un Solo Uso propone varios objetivos y directrices. Una de las metas más poderosas que plantea el documento es que para el 2030, el 100 % de los plásticos de un solo uso puestos en el mercado deberán ser reutilizables, reciclables o compostables, y por lo menos el 50 % (en toneladas) de los productos plásticos de un solo uso deberán ser efectivamente aprovechados.

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En esta vía, se propone que, durante los años 2022 y 2023, las empresas encargadas del uso, distribución y comercialización de mezcladores y pitillos plásticos deberán sustituir dichos productos por sustitutos reutilizables o por productos de materiales compostables u otras alternativas que estén técnica y ambientalmente demostradas.

Por otro lado, el plan contempla que los restaurantes deberán cobrar al comensal por los siguientes artículos plásticos de un solo uso: platos, bandejas, cuchillos, tenedores, cucharas, vasos, envoltorios, mezcladores y pitillos para bebidas. También aplica para recipientes utilizados para empacar o envasar alimentos preparados en el sitio para llevar a domicilio.

El documento menciona que los productores o dueños de marca y con el apoyo de los fabricantes, deberán poner un mensaje en la etiqueta del producto que indicará al consumidor final cómo gestionar el residuo, el impacto ambiental negativo que puede generar su inadecuada disposición final y el contenido de plásticos en los productos.

Por último, la ley de plásticos de un solo uso en Colombia prohíbe el uso de, entre otras cosas, envases o empaques, recipientes y bolsas para contener líquidos no pre envasados, para consumo inmediato, para llevar o para entregas a domicilio. La pregunta es ¿Qué pueden hacer los restaurantes de cara a esta nueva ley? La alternativa para entrar en las excepciones a la prohibición es la sustitución de estos utensilios por materiales no plásticos que sean reutilizables o biodegradables, también pueden optar por plásticos biodegradables en condiciones ambientales naturales, pero esto debe ser demostrado por una norma técnica.

Para las empresas que decidan no reemplazar el material plástico, podrán seguir utilizando sus empaques de siempre, pero deberán cumplir alguna de estas dos opciones: la primera, recoger el 100% del plástico, por peso, puesto en el mercado (debe ser del mismo polímero que se utiliza en el proceso). Otra opción es recoger el 50% de plástico, por peso, puesto en el mercado del mismo polímero del proceso y adicionalmente un 60% de plástico en peso diferente a PET y HDPE (Polietileno de alta densidad).

Los materiales

La pregunta que muchos se hacen hoy en día es si existe un material ideal para los empaques y contenedores para alimentos y la respuesta es que no, cada material tiene sus ventajas y desventajas y depende de varios factores como su uso, localización geográfica y estrategias propias de cada compañía, que llevarán a que un material tenga una huella ambiental menor a la de otro. “Por esta razón, los dueños de los establecimientos deben estar atentos a las soluciones que les presentan como sostenibles, ya que podrían no serlo por diversos motivos: requieren más agua en su producción, tienen una huella de carbono alta por su importación o aún no existe una forma fácil de reciclarlos”, explica Katherine Arenas. Estos son los pros y los contras de los materiales más populares:

Espumados: el poliestireno expandido (Icopor) es uno de los materiales más populares en la producción de empaques para domicilios. Es, a la óptica la experta de Darnel, el indicado para el transporte de alimentos pues es liviano, resistente a la humedad y a los hongos, aguanta altas temperaturas sin deformarse y es ideal para conservar el calor en la comida. También ayuda a conservar las propiedades físicas de los alimentos y, además, es 100 % reciclable. Sin embargo, su cadena de reciclaje no está consolidada en el país (1 % de reciclaje a nivel nacional). Los recicladores no se llevan los empaques de poliestireno expandido, ya que, al ser tan ligero, no es costo-efectivo para ellos y termina en el relleno sanitario.

PET: este es el plástico con la cadena de reciclaje mejor consolidada del país (30 % de reciclaje a nivel nacional), por lo que, al utilizar este material, es más probable que sea reciclado y no termine en un relleno sanitario. Es ideal para comidas que se sirven frías o a temperatura ambiente, pues no es resistente al calor. Por su transparencia, es recomendado para postres, tortas y ensaladas, es decir, platos atractivos que deben ser vistos por el comensal. Es 100 % reciclable y puede ser reutilizado no solo en botellas y envases, sino para fabricar otros objetos como prendas.

Plásticos compostables: una de las opciones más populares entre los restaurantes son los plásticos compostables. Un plástico compostable es aquel que se puede biodegradar bajo condiciones controladas en menos de 180 días, período en el cual, al menos el 90 % de la masa inicial del material, debe haberse degradado en materia orgánica. Uno de los más utilizados es el ácido poliláctico (PLA), proveniente del maíz. Hay que tener en cuenta que estos materiales necesitan, además de un ambiente de compostaje, una temperatura y humedad para degradarse, si estos materiales no son compostados bajo estas condiciones específicas, no llegarán a degradarse. En Colombia, actualmente no se cuenta con un sistema de compostaje industrial, por lo que estos empaques terminan en rellenos sanitarios o contaminando los flujos de reciclaje de otros plásticos. Por otro lado, existen algunos empaques de almidón (también compostable), solubles en agua, pero son utilizados como reemplazo para bolsas o protecciones secundarias.

Plásticos Oxodegradables: No es aconsejable utilizar plásticos oxodegradables ni oxobiodegradables en el restaurante. Estos materiales ya han sido prohibidos en la Unión Europea y Estados Unidos, pues no se ha logrado comprobar su degradación completa y, por el contrario, contribuyen a la generación de micro plásticos.

Cartón, papel y fibras naturales: son una opción al uso del plástico en temas de sostenibilidad y también cuentan con una cadena de reciclaje consolidada en el país (65 % a nivel nacional); sin embargo, en algunos casos los empaques suelen estar recubiertos por películas plásticas para impermeabilizarlos, lo que contamina la cadena de papel e imposibilita su reciclaje. Así mismo, cuando el papel o cartón está contaminado con la grasa de los alimentos, no se puede reciclar y es enviado al relleno sanitario. En el mismo sentido, los empaques de papel necesitan más agua y más energía en su producción que los empaques plásticos, por lo que su huella de carbono aumenta; sin embargo, existen algunos sellos de sostenibilidad como la certificación de gestión forestal FSC y ahorro de agua, que pueden disminuir dicha huella de carbono. Por otro lado, la densidad del papel y el cartón es mayor a la del plástico, por lo que se necesita de más combustible para su transporte y eso también aumentará la huella de carbono del producto.

A cerrar el ciclo

Ante el aumento del consumo de alimentos a domicilio, la preocupación por la correcta disposición de los empaques viene en aumento. Esta es una labor que recae en el consumidor final; sin embargo, es una corresponsabilidad del establecimiento gastronómico que su cliente haga un buen cierre de ciclo. ¿Cómo lograrlo?

  • El consumidor debe entender muy bien cómo disponer los residuos. Es necesario generar mensajes en cada uno de los contenedores que le expliquen al comensal qué hacer con cada uno de ellos. 
  • Es usual que en los establecimientos gastronómicos siempre se generen los mismos desechos, por lo que se podrían utilizar los empaques en los contenedores como referencias visuales. Además, para facilitar y promover la recolección de empaques livianos y pequeños, se podría disponer de una caneca para cada tipo de empaque, de esta forma sería viable económicamente para los recicladores llevárselos.
  • Puede crear códigos de color para los empaques y así explicar bien a sus clientes en qué caneca debe ir cada empaque.
  • No olvide explicar a sus comensales la importancia de limpiar muy bien los empaques, ya sean de papel, espumados o PET, esto, además, facilita la labor de los recicladores.
  • Es importante explicar a los comensales cuándo un empaque no debe ir a la caneca de reciclaje, ya sea porque se contaminó de grasa que no pudo ser retirada o por otros motivos.
  • Considere la posibilidad de establecer una alianza con un reciclador para humanizar el proceso: cuente su historia en redes sociales, esto ayudará a que el comensal tome conciencia sobre el impacto de reciclar en su hogar.
  • Es importante, no solo para una correcta separación en la fuente, sino también para los recicladores que el empaque muestre claramente qué material es.

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