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Septiembre de 2021

Tres lecciones clave para orientar la industria de los empaques hacia la sostenibilidad

El material con menos emisiones de carbono no siempre es el que tiene la mayor reciclabilidad o el mayor uso de material reciclado.

Si bien hay esfuerzos y conciencia para transformar la fabricación de empaques en una industria sostenible, no existe una alineación global sobre cómo medir la sostenibilidad. Algunas empresas del sector se han comprometido de forma ambiciosa a alcanzar el objetivo de cero emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) o a reducirlas de forma significativa. Sin embargo, un hallazgo clave, es que el material con menos emisiones de carbono no siempre es el que tiene la mayor capacidad de reciclaje o el mayor uso de material reciclado. Por tal motivo, se requiere una decisión sobre qué aspectos de la sostenibilidad de los empaques deben priorizarse. 

Objetivos de sostenibilidad de los empaques

La sostenibilidad de los empaques puede reducirse en los tres siguientes pasos:

  1. Minimizar los daños causados ​​por los desechos de material no reciclable en el medio ambiente.
  2. Reducir la huella de carbono teniendo en cuenta la emisión de gases de efecto invernadero de los materiales de los empaques. 
  3. Aumentar la reciclabilidad y el uso de materiales reciclados en los empaques.

Sin embargo, estos tres elementos no siempre son fáciles de combinar, y es importante tener en cuenta el impacto del ciclo de vida completo de los empaques cuando las empresas eligen qué materiales utilizar.

Según McKinsey, los consumidores cada vez se preocupan más acerca de la posibilidad de que los empaques que consumen sean desechados en el medio ambiente, mientras que las empresas buscan reducir tanto la huella de carbono como aumentar la posibilidad de reciclaje de sus empaques.

Todas estas preocupaciones se alinean para hacer de la industria del empaque más sostenible, ya que garantizar empaques con menor probabilidad de desecharse al medio ambiente significará también mayor posibilidad de ser reciclado.

No obstante, la logística para combinar estos factores es más desafiante de lo pensado. Por ejemplo, la introducción de empaques ligeros no reciclables con una menor huella de carbono podría generar conflictos. Por lo tanto, es importante presentar un enfoque más basado en hechos en torno al rendimiento de la sostenibilidad de los empaques.

McKinsey propone tres lecciones clave para alinear los objetivos de sostenibilidad.

  1. Educar a los consumidores y clientes: hacer una descripción correcta de la sostenibilidad de su producto presentando una evaluación basada en hechos de la situación de su producto de empaque.
  2. Evaluar completamente las relaciones entre los objetivos de sostenibilidad: adoptar una visión completa de la cadena de valor que permita cuantificar la huella de carbono, al reconocer los impactos directos e indirectos de esta para la selección del material. 
  3. Prepararse para la incertidumbre externa: reconocer que el panorama es cambiante respecto a la interpretación de la sostenibilidad, ya que está sujeto a factores como la legislación sobre algunos materiales. 

La sostenibilidad de los empaques es una tendencia clave para toda la cadena de valor de estos, pero también es un área que evoluciona rápidamente. Los resultados reales de la sostenibilidad de los empaques dependen del factor al que se dé prioridad.


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