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Julio de 2020 Página 1 de 2

Reciclaje químico: una alternativa para la economía circular y el cierre de ciclo

El auge en el uso de materiales plásticos a raíz de la pandemia del COVID-19 plantea nuevos retos en materia de sostenibilidad. El reciclaje químico representa una opción interesante para expandir y profundizar el concepto de economía circular en los productos plásticos.

Por: Iván Darío López G. PhD, Juan Carlos Ortíz, Mág., Alejandro Serna, Ing. Esp ICIPC

El concepto de economía circular se refiere a la transformación de los desechos para que regresen nuevamente a la fuente, con el objetivo final de preservar los recursos naturales, permitiendo el crecimiento económico, pero minimizando los impactos ambientales. 

Dentro de un proceso de recuperación, cuando se logra preservar las propiedades de las materias primas y ser reutilizadas en los mismos productos, se trata de un proceso de reciclaje de ciclo cerrado. En cualquier otro caso, es un proceso de reciclaje de ciclo abierto.  Un ejemplo típico de reciclaje cerrado es el de las tecnologías de reciclaje de botella a botella de PET, en donde el material es recuperado para generar el mismo producto con iguales o mejores características de las que tenía.

Si bien el reciclaje abierto representa una disminución considerable del impacto ambiental, al darle un segundo uso al residuo, y por lo tanto extendiendo el tiempo de vida de los materiales, estrictamente hablando, sigue siendo un modelo de economía lineal (a menos que en la segunda aplicación se permita un reciclaje cerrado). Si adicionalmente se tienen en cuenta las grandes dificultades de separación desde la fuente y la necesidad de tener productos multimateriales para varias aplicaciones, la posibilidad de un reciclaje cerrado, en muchos escenarios, no es factible.  Para sobrepasar esta dificultad, la gran apuesta que ha hecho la industria plástica a nivel mundial es el reciclaje químico.  Esta tendencia fue evidente durante la anterior feria K de 2019, en donde diversas empresas fabricantes de resinas poliméricas presentaron sus desarrollos y pilotos en este tema

La gran apuesta que ha hecho la industria plástica a nivel mundial es el reciclaje químico, que busca degradar químicamente los desechos para obtener insumos que pueden reutilizarse para generar nuevamente un polímero. 

El reciclaje químico busca degradar químicamente los desechos, para volver a obtener insumos que pueden reutilizarse para generar nuevamente un polímero.  Lo anterior permite superar varias limitaciones del reciclaje mecánico, como son la degradación del material después de cada ciclo de reproceso, la dificultad de reciclar mecánicamente materiales de diferentes colores y las limitaciones de obtener materiales reciclados de alto valor agregado a partir de empaques y productos multicapa y multimateriales. Las tecnologías de reciclaje químico se pueden dividir en tres categorías.

 

La solvólisis es realmente un proceso de separación física, en donde se usan solventes para separar el plástico de otros productos.  Como insumos se requieren materiales de muy baja contaminación, lo que puede limitar su aplicabilidad en productos posconsumo. El mercado potencial de esta solución se encuentra en la separación de polímeros en estructuras multicapas y en el poliestireno expandido usado en la construcción, en donde es deseable separar el material de los agentes retardantes de llama.

En la despolimerización el material se calienta rompiendo enlaces químicos, obteniendo cadenas cortas que pueden repolimerizarse.  Para la despolimerización pueden usarse materiales policondensados o estirénicos.  En este caso, los materiales deben estar adecuadamente separados, pero no necesariamente limpios.  Como salidas, se esperan materiales de alto valor agregado, que pueden incluso llegar a ser usado en aplicaciones que estén en contacto directo con alimentos.  Su principal mercado se encuentra en el poliestireno y en los envases de PET con colorantes.

La pirólisis es un proceso de reciclaje químico realizado entre 400 y 600ºC, sin presencia de oxígeno para evitar la incineración.  En este proceso, se rompen las cadenas del polímero para obtener nafta e hidrocarburos similares que pueden usarse para producir nuevamente polímeros o combustible.  Es una técnica que permite usar materiales mezclados, pero se recomienda controlar la cantidad de PVC presente en la mezcla.  En la gasificación, el material se lleva a 800-1000ºC, para generar Syngas, el cual posteriormente puede ser usado para obtener metanol, llevando a cabo pasos adicionales.


Palabras relacionadas:
Reciclaje químico, economía circular, materiales plásticos, sostenibilidad, productos plásticos, transformación de los desechos, proceso de recuperación
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