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Septiembre de 2009 Página 1 de 3

Coca-Cola verde

Embotelladora de Coca-Cola para los mercados de Estados Unidos y Europa establece compromiso ambiental y social de alto impacto.

Protagonista mundial en marca y líder en el mercado de bebidas; ícono comercial y cultural durante más de 120 años; presencia global y emblema de la penetración de la cultura estadounidense en todos los continentes; producto que despierta a la vez devoción y oposición; tema de pinturas y películas: todo esto puede decirse, sin temor a equívocos, acerca de Coca-Cola, un producto y una organización con un impacto innegable sobre el estilo de vida de miles de millones de habitantes del planeta.

Esa magnitud, que se traduce en su presencia y sus operaciones en 200 países del mundo; ingresos por 32.000 millones de dólares en 2008; y más de 23.700 millones de cajas de unidades de productos distribuidos, se refleja en cada una de las medidas y proyectos que la organización emprende en cualquiera de sus áreas de desempeño. Por eso, el anuncio reciente de CCE, la embotelladora de Coca-Cola para los mercados de Estados Unidos y Europa, de que ha establecido un trascendental compromiso ambiental y social, constituye una noticia de hondas repercusiones, cuyos resultados se traducirán en significativos avances y en un punto de referencia para otras industrias y empresas en el mundo.

Un compromiso incluyente
Denominada "Commitment 2020", la iniciativa de CCE comprende cinco áreas principales: Programas sostenibles de manejo y reciclaje de empaques; conservación energética y protección ante el cambio climático; un manejo del agua que se traduzca en el retorno a las comunidades locales del equivalente de este recurso que la empresa utiliza en sus bebidas; la provisión de opciones de bebidas refrescantes adaptadas a la diversidad de estilos de vida de los consumidores; y la creación de una cultura donde se valore la diversidad, se promueva el respeto a los empleados y se establezcan lazos armónicos con las comunidades con las cuales opera la compañía.

Si resumimos el componente ambiental de esta iniciativa, tendríamos un enunciado simple y contundente: Coca Cola Enterprises (CCE) ha hecho un compromiso con la sociedad para reducir su huella de carbono en 15% en el transcurso de los próximos 10 años, en un propósito que comprende la recuperación de la totalidad de los materiales de empaque que produce, entre otras medidas de profundo impacto ambiental y social. Expresado en cifras tangibles, y ante un volumen de distribución que en 2008 alcanzó 42 mil millones de botellas y latas, las expectativas son muy alentadoras y los resultados comienzan a verse ya: en 2008, CCE recuperó más de 125.000 toneladas de materiales de empaque y para 2010 espera elevar esta cifra a 200.000 toneladas, obtenidas a partir de los 419 millones de consumidores cubiertos por sus productos y empaques, que se elaboran en 431 instalaciones de Estados Unidos y Europa.

¿Cómo hacerlo?
Para lograr un objetivo de tal magnitud los esfuerzos se centran en un principio concreto: maximizar el uso de empaques renovables, reutilizables y reciclables. Los mecanismos, entonces, buscan alcanzar resultados positivos en tres áreas esenciales y relacionadas entre sí: Reducir la presencia física del empaque; aumentar el contenido de materiales reciclados en la elaboración de las botellas, latas y empaques; y promover el reciclaje. Una mirada más cercana a estas áreas nos permite ver sus alcances y su trascendencia.

Más con menos
Un trabajo conjunto con los proveedores de empaques y otros actores en la cadena de suministro ha conducido al diseño de estrategias para reducir el peso de los empaques y, en consecuencia, el uso de materiales vírgenes. El impacto evidente de esta medida, asociada al precepto principal de "Commitment 2020", es reducir las emisiones de carbono a lo largo del ciclo de vida del envase, desde su elaboración hasta el transporte.

Para el período comprendido entre 2007 y 2010 se ha estimado que se dejarán de utilizar 100.000 toneladas métricas de materiales de empaques. Los registros para 2008 muestran que se están logrando los objetivos, pues se ha evitado el uso de 31.000 toneladas de materiales, cerca de 2,7% del total de empaques utilizados por CCE.

La reducción en el uso de materiales se ha concretado en casos como las tapas plásticas de Dasani y de bebidas gaseosas embotelladas en recipientes de PET que se venden en Estados Unidos y Canadá. Una reducción de 24 por ciento en su peso ha incidido en el ahorro anual de 7.600 toneladas métricas de resinas.

Las latas, por su parte, se elaboran ahora en Europa con un aluminio 5 por ciento más liviano que el utilizado anteriormente. La acogida que está teniendo entre los productores de bebidas esta nueva lata de menor peso se traducirá, de acuerdo con las proyecciones, en un ahorro de 15.000 toneladas métricas de aluminio cada año.

Por el lado de los envases de vidrio, en Gran Bretaña la botella tradicional de 330 mL pesa ahora 20 por ciento menos, lo que evitará el uso de 3.500 toneladas métricas de vidrio en su producción.

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