Superando el miedo y la apatía en una época que necesita más sustentabilidad

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Hace poco asistí a la Cumbre de Sostenibilidad 2013 de la Grocery Manufacturers Association, GMA, (Asociación de Fabricantes de Comestibles en Estados Unidos), y del Food Marketing Instutite's, FMI, (Instituto Americano de Marketing de Alimentos), en Seattle. Para aquellos que no están familiarizados con estas organizaciones, son dos de las mayores organizaciones de fabricantes y comerciantes de productos de consumo masivo en Estados Unidos. La audiencia era, principalmente, de vicepresidentes, directores y gerentes de sostenibilidad, quienes dirigen programas de sostenibilidad ambiental y responsabilidad corporativa en grandes y pequeñas empresas.

Como reflejo de las altas prioridades ambientales de muchos de sus miembros, la mayor parte de la conferencia se centró en los esfuerzos para eliminar residuos de alimentos en las cadenas de suministro en las empresas, y en su manejo cuando no es posible eliminarlos. Más allá de los residuos de alimentos, algunas de las historias más inspiradoras provenían de los jóvenes que relatan sus momentos de epifanía, y cómo los convirtieron en modelos de negocio influyentes, por ejemplo Carrotmob, que utiliza el gasto de los consumidores para alentar a las empresas a tomar acciones socialmente responsables. Sin embargo, hubo menos inspiración al abordar las sesiones de empaque

Siendo justos, el empaque es a menudo una de las tantas prioridades para las empresas que asisten a esta conferencia. En esta época de mayor entendimiento de la evaluación de ciclo de vida, y de análisis concienzudo de la cadena de suministros, las agendas de sostenibilidad de la mayoría de las grandes empresas son cada vez más sofisticadas. Para el sector de alimentos y comestibles gran parte de la atención está en el abastecimiento de los alimentos y materias primas, así como en el consumo de energía y agua. El empaque desempeña el papel de protección, de entrega de los alimentos al mercado, y de su llegada a los consumidores. En relación con los productos, el empaque no es un foco importante para la audiencia en particular que asiste a esta conferencia  de GMA/FMI,y lo agrupan con los desechos, o es considerado como un riesgo. Sin embargo, dado el énfasis reciente de nuestra industria en los residuos y en su regulación, es sorprendente que en las sesiones de empaque no se haga referencia a algunas de las tendencias y discusiones más recientes relacionadas con empaque y medio ambiente

Faltaron temas como el reciente estudio AMERIPEN 100 Cities, que encuestó las prácticas y políticas de 100 ciudades de Estados Unidos con respecto a sus tasas de reciclaje. Este estudio ha tenido como resultado un catálogo de buenas prácticas de las políticas y su manejo. En una sesión hubo una mención sobre del clima regulatorio para envases, un problema de riesgo para cualquier empresa. Apenas se mencionó el programa Reinvented Recycling (Reciclaje Reinventado), pero no se mencionó el próximo lanzamiento de su estudio Costo-Beneficio de Responsabilidad Extendida del Productor (EPR) por sus siglas en inglés. Sin embargo, en solitario, sí hubo una llamada a la acción  antes de que la regulación sea escrita, la cual podría afectar a todas las empresas que utilizan empaques, independientemente del sector o el enfoque de sostenibilidad. La mayoría de los estudiantes de este tema, incluidos los del sector empresarial, han llegado a la conclusión de que la acción y la inversión por parte del sector privado y el público es lo que se necesita para mejorar las tasas de reciclaje. Pero en una de las audiencias de bienes de consumo más influyentes en Estados Unidos y el mundo no hubo discusión del tema. ¿Qué se necesita para motivar a la acción: la regulación o el liderazgo? Esto me dejó pensando.

El roquero convertido en científico de cohetes, el Dr.  Adam Steltzner, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, cerró presentando un discurso llamando a la reflexión. Él era el ingeniero en jefe responsable del equipo que aterrizó el Mars Rover, Curiosity. Habló acerca de la exploración y el hecho de que la investigación y la ingeniería sólo pueden dar cierto número de respuestas, y hay momentos en los que tenemos que vencer el miedo, ser valientes, confiar en lo que pensamos que sabemos y ponerlo a prueba.  Relató la historia de una decisión que tuvo que tomar, en su caso, arriesgando un experimento de miles de millones de dólares y nueve años de trabajo  sobre si debía enviar una nueva pieza de código informático o confiar en el diseño y el trabajo que él y su equipo habían hecho en los últimos años. Sus ingenieros no pudieron llegar a un consenso sobre la respuesta, por lo que él tuvo que tomar la decisión final. Decidió confiar en el trabajo que habían hecho. Funcionó. Curiosity aterrizó en Marte y ahora está enviando imágenes a la Tierra. Para mí el mensaje era que para seguir adelante se necesita el liderazgo y el coraje de encarar el riesgo, tomar decisiones y poner a prueba lo que crees que sabes. El reciclaje y el manejo de materiales más sostenibles no avanzarán sin ello. Esperemos que esto no sea tan raro como un roquero científico de cohetes en la NASA.

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