Alusa le apuesta al empaque retortable

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Los retortables son empaques flexibles y termo-resistentes que permiten conservar los productos alimenticios por un tiempo similar a los enlatados. La caducidad de un alimento envasado en una bolsa retortable puede superar los dos años, dependiendo de la naturaleza del producto. "El retortable es un laminado con tres o cuatro películas; tiene poliéster, nylon, polipropileno y aluminio", dice Tristán Molina, director de marketing de Alusa.

Las bolsas retortables ofrecen ventajas potenciales sobre otros empaques de productos alimenticios. En cuanto a la protección y preservación del contenido son superiores a los congelados, latas y frascos de conserva. Estas bolsas brindan mayor período de vida útil, ocupan menos volumen y pesan menos que los enlatados, lo que se traduce en ahorros de dinero al almacenarlas y transportarlas.

"De cara al consumidor, las latas pueden ser peligrosas porque ofrecen riesgos de corte y aunque tengan un sistema abre fácil (easy-open) no son tan prácticas de abrir. En cambio, los envases flexibles no tienen este tipo de problemas para el consumidor", afirma Molina.

Entre sus características más destacadas, los retortables son resistentes al calor y tienen gran fuerza de tensión e impermeabilidad a los gases y vapor de agua. Así mismo, soportan procesos de esterilización superiores a 121ºC por tiempos que varían entre los 30 y 60 minutos en autoclave con presión compensada, por lo que conservan las propiedades naturales de su contenido.

A pesar de ser flexibles, son suficientemente fuertes para resistir la manipulación y el abuso durante el transporte y la comercialización. Según Molina, estos envases también ofrecen mejores posibilidades para el marketing de productos. "La imagen que tiene el producto en las góndolas de los supermercados es mucho más atractiva", comenta.

El caso de Alusa
Aunque el proyecto de Alusa para fabricar retortables en América Latina comenzó a mediados de 2003, Tristán Molina dice que esta inquietud surgió en los años 90, cuando tuvieron un primer contacto con empresarios japoneses. "Cuando conocimos el caso de Japón dijimos: este es el futuro y tenemos que apostarle", afirma.

Antes de embarcarse en el proyecto, los directivos de la compañía realizaron un completo estudio sobre las proyecciones del retortable en América Latina y los posibles nichos de mercado. Las conclusiones fueron tan optimistas que llevaron a la empresa a decidirse por incursionar en el retortable. La empresa chilena adquirió una bolseadora y una laminadora por US$ 1,5 millones, y equipos de laboratorio por US$ 200 mil para el desarrollo de empaques retortables. La inversión podría ampliarse con la compra de una segunda máquina bolseadora (pouchera) a finales de 2005, dependiendo de la respuesta del mercado.

Entre los equipos adquiridos por Alusa se encuentran una laminadora Rotomec de Bobst, de última generación, y una bolseadora de la compañía japonesa Totani, que además ha asesorado a Alusa en el trabajo con retortables. Los adhesivos, parte esencial en el proceso, son de la firma Rohm and Haas.

Por razones de confidencialidad, la empresa chilena no profundizó en los aspectos técnicos de su proyecto, pero le adelantó a esta publicación que, en febrero de 2005, tendrá su primer producto en los supermercados. Sus clientes iniciales serían la empresa argentina de productos cárnicos listos para consumir Muller y la chilena Carozzi, que usará los retortables para su línea de salsas preparadas.

Alusa cree que con su incursión en retortables, el mercado tendrá aún más proyección en América Latina. Por eso, aspira producir 100 toneladas de retortables para finales de 2005, y 250 para finales de 2006. Ya están en conversaciones y pruebas industriales con algunas atuneras ecuatorianas y otras empresas de alimentos.

El mercado incipiente del retortable le garantiza a la compañía expandir su radio de operaciones. "El crecimiento de los envases flexibles es menor en nuestros mercados. Entonces la única posibilidad nuestra de crecer es salir con productos de exportación especializados, como es el caso de los retortables. Es estratégico para la rentabilidad del negocio y el crecimiento de la compañía penetrar en nuevos espacios", dice Fernando Álvarez, gerente técnico de Alusa.

Por lo pronto, la asesoría a sus clientes es uno de los mayores retos de Alusa para que la inclusión de los retortables sea exitosa. La compañía habla con sus clientes sobre los equipos necesarios para hacer la transición de la lata al retortable. Mientras que ciertas partes de la línea de enlatados se pueden utilizar en los retortables, como el autoclave, otras se deben cambiar radicalmente, como la línea de llenado, que debe ser de paso flexible. "Hay un trabajo que nosotros hacemos con nuestros clientes, los asesoramos y conocemos también a los productores de las máquinas de llenado. Hay cosas que no cambian por ser retortables", afirma Molina.

"Estamos muy satisfechos con los resultados a la fecha porque vemos que los tiempos que habíamos presupuestado se están acortando. Estamos desarrollando soluciones de empaques para varias empresas y el último trimestre de 2004 se dedicó a la fase de pruebas industriales con los clientes. Nuestro primer retortable debe estar en los supermercados en febrero de 2005", concluye Tristán Molina.

Rápido ascenso
Japón cuenta con el mercado más avanzado en empaques retortables. La falta de espacio físico y otros factores, llevaron a las empresas niponas a optar por un empaque flexible de fácil almacenamiento, que fuera una alternativa para las latas, durante la década de 1980.

Según un estudio realizado por Alusa, el crecimiento anual de esta tecnología en América Latina estará entre el 15 y el 17 por ciento, por lo que augura un proceso de transformación del consumidor de los empaques y del consumidor final de los productos alimenticios entre 2006 y 2007.

Justamente, Ecuador comenzó a empacar atún en retortables desde 2001 con tecnología importada de Asia y Europa. La multinacional atunera Starkist estuvo a la vanguardia del proceso e introdujo atún en diferentes mercados del mundo de la mano de la convertidora Pyramid Flexible Packaging. El estudio determinó que, en Ecuador, el atún enlatado pasó de tener el 70 por ciento del mercado al 45 por ciento en la actualidad. Esa rápida fluctuación de porcentajes a favor del retortable, permite prever el panorama de este sector en un futuro cercano.

Además del atún, los alimentos preparados y la comida húmeda para mascotas, también existen buenos pronósticos para los pescados en general, las salsas listas para consumir y la comida para bebés.

Fernando Álvarez cree que tienen una valiosa oportunidad en los retortables para expandirse hasta nuevos mercados, como Estados Unidos y Europa. "La mayor parte de experiencia del mercado retortable se ha acumulado más en Asia que en América. En Estados Unidos hasta ahora están comenzando; existe mucha demanda y poca oferta, tenemos clientes que están interesados", comenta.

A esto se suma que la utilización de esta tecnología a nivel comercial ha sido lenta en Estados Unidos, debido a la alta penetración y desarrollo de las industrias de productos congelados y enlatados en este país.

Según el estudio de mercado de Alusa, la llegada de los retortables a América Latina es inminente. Sin embargo, no descarta que las inversiones requeridas por parte de todos los actores de la cadena de producción y distribución del retortable pudieran llegar a ser un freno para la rápida adopción de esta tecnología en la región. "La industria alimentaria tiene líneas completas de maquinaria para el empaque en latas en las que ha invertido mucho dinero. Las compañías que recientemente renovaron sus plantas de empaques en lata no se van a cambiar tan rápidamente al retortable, seguirán con la lata por un tiempo más mientras recuperan su inversión", dice Tristán Molina.

El director de marketing de Alusa anota que las empresas que tienen su línea de producción de enlatados hace 10 ó 15 años optarán por el retortable. Es un hecho que los desarrollos tecnológicos a futuro se enfocarán en empaques flexibles y no en latas. "El cambio definitivamente va a estar regulado por las inversiones", asegura el ejecutivo.

Mercado potencial
Los retortables ya se usan en comida para mascotas y atún. Mientras que su aplicación en comida preparada hasta ahora comienza. Los segmentos de salsas preparadas, pescados, carnes, champiñones y otros ingredientes delicados representan el futuro inmediato de estos empaques. La comida étnica es, así mismo, un nicho que hasta ahora se está desarrollando con líneas de cocina thai y mexicana.

Un estudio realizado por Alusa augura un buen desarrollo para el sector institucional y porciones de comida masiva. También las porciones individuales entrarían a competir fuerte en este sector. "En general el retortable está muy de acuerdo con los tiempos modernos. La idea es tener comidas preparadas en un 'pouch' que se pueda meter al microondas y listo", asegura Tristán Molina, director de marketing de la empresa.

Sobre Alusa
Alusa es la más grande convertidora de empaques flexibles del Cono Sur y se encuentra entre las seis más grandes de América Latina. Su planta principal está ubicada en Santiago de Chile, cerca al aeropuerto Arturo Merino Benítez.

Alusa pertenece al grupo industrial Luksic, uno de los grupos empresariales más importantes de Chile. Este grupo maneja inversiones superiores a los US$ 4.000 millones de dólares, lo cual le proporciona a la compañía el respaldo necesario para su proyección global en el mundo del empaque.

Esta compañía comenzó sus operaciones en 1961, como una pequeña impresora en rotograbado fundada por la familia Zecchetto, recién llegada de Italia. En 1992, Alusa adquirió la mayor compañía de impresión flexográfica, Vigaflex S.A., y en 1993 comenzó su expansión internacional con la construcción de una planta de empaques flexibles en San Luis, Argentina.

En busca de mayor expansión, en 1995 la compañía adquirió el 25 por ciento de Peruplast y Tech Pak, convertidoras de empaques flexibles líderes en Perú. Y en 1997 abrió una oficina de representación comercial en São Paulo, Brasil.

Alusa posee tres plantas. La planta principal, situada en Santiago, cuenta con 14.000 m2 y 350 empleados. La segunda, más pequeña, tiene 90 empleados. Y la tercera planta, localizada en San Luis (Argentina), tiene 170 empleados y 7.000 m2.

La empresa presta sus servicios a clientes multinacionales como Nestlé, Noel, Unilever, Procter and Gamble, Arcor y Danone, entre otros. En abril de 2004, fue ponente por América Latina durante la Conferencia de Bolsas Retortables 2004 (Retort Pouch Conference 2004), que se realizó en Nueva Jersey.

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