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Octubre de 2012

Reducción del desperdicio de alimentos, la meta primordial del envase sostenible

Anne Johnson

Anne Johnson habla del informe Pérdidas y desperdicios globales de alimentos, de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

El hallazgo más importante del estudio indicó cómo cada año ''la tercera parte de los alimentos producidos en el mundo para consumo humano -aproximadamente 1.300 millones de toneladas- se pierden o se desperdician''. Y mientras que, en general, la pérdida y desperdicio de los alimentos tenía escalas similares en las naciones desarrolladas (670 millones de toneladas) y los países en desarrollo (630 millones de toneladas), el sitio o momento de la cadena de valor donde ocurrieron las pérdidas son notablemente diferentes.

No sorprende que los países desarrollados sean los que más desperdician: per cápita (95-110 kg/año), con la mayor parte de los residuos de alimentos procedentes de postventa y post-consumo. Por el contrario las pérdidas de alimentos de los países en desarrollo se produjeron durante la cosecha, el almacenamiento, el transporte y el procesamiento ¿Dónde está la relación con los envases sostenibles?

Existen más de 7 mil millones de personas en el planeta hoy en día, y se espera 9 mil millones en 2050. Si bien se han hecho avances importantes para aliviar la pobreza en la última década, hoy casi la mitad de la población mundial vive por debajo de la definición internacional de la pobreza, es decir sobrevive con US$ 2 diarios. Además los alimentos son cada día más costosos. Estados Unidos está experimentando la peor sequía en 50 años, y esta es la causa del tercer pico en los precios de los alimentos en los últimos cinco años.

Así que existe una gran oportunidad para que el empaque, con el famoso concepto del Triple Balance (Triple Bottom Line) de la sostenibilidad, pueda ayudar a frenar el desperdicio de alimentos. Al abordar el tema de los residuos de alimentos se conservan recursos, se reduce el impacto medioambiental, disminuyen los costos de la cadena de suministro y del consumidor, y por supuesto, se salvan los alimentos. Al adoptar una visión sistémica de producción de alimentos y cadenas de valor que entreguen alimentos de manera más eficiente, a través de envases bien diseñados y que pueden ser recuperados o reciclados, podríamos superar estas complejas circunstancias, coadyuvando a la creación de envases y sistemas alimentarios más sostenibles.

En los últimos diez años ha habido una tendencia dentro de las empresas hacia el desarrollo de posiciones más fundamentadas en lo cuantitativo, en métricas y hechos concretos, en relación con los envases sostenibles. Y en el camino se ha producido un distanciamiento de posiciones basadas en meras percepciones subjetivas. A medida que se ha adoptado el pensamiento de ciclo de vida y métodos cuantitativos, algunos de los prejuicios muy arraigados sobre envases, que los trataban como residuos o desechos, están siendo cuestionados.

Algunas oportunidades para aprovechar el valor social y económico del envase aún están por descubrirse, en particular en el ámbito del desperdicio de alimentos. Cualquier empresa que haya hecho a consciencia el ejercicio de desarrollar una posición bien informada sobre envases sostenibles sabe bien que no es tarea fácil. Procede de un trabajo arduo, mucha investigación y desarrollo, y una comprensión real del ciclo de vida basada en la ciencia, y no sólo del empaque, sino también de su producto.

Esto es especialmente importante para los productos alimenticios, ya que su impacto ambiental puede ser mayor que el de los envases. Por ejemplo la producción de carne y lácteos es muy importante en la mayoría de las categorías de impacto ambiental. Como las empresas se han vuelto más ilustradas sobre las consecuencias ambientales de una elevada producción de alimentos, también están reconociendo la importancia de la protección de los alimentos por parte de los envases, y de la inversión asociada. Citando a Robert Van Otterdijk, autor del estudio de la FAO: «Incluso si sólo una cuarta parte de los alimentos que actualmente se pierden o desperdician en el mundo se pudieran salvar, ello sería suficiente como para alimentar a 900 millones de personas que padecen hambre en el mundo». Este parece ser el objetivo más digno de alcanzar a partir del empaque sostenible.

Fuentes/Referencias:
- Reporte de Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación - Global Food Losses and Food Waste
- Reporte de Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación - Appropriate Food Packaging Solutions for Developing Countries
- Iniciativa FAO SAVE FOOD

Acerca del autor

Anne Johnson

Vicepresidenta y consultora senior de Resource Recycling Systems (RRS) Ingeniera y científica, con formación en consultoría en administración y sostenibilidad, y maestrías de la Universidad de Arizona y de Virginia. Cuenta con más de 20 años de experiencia en ciencia medioambiental aplicada a materiales, procesos industriales y sistemas de evaluación de productos y envases. Fue la directora de la Sustainable Packaging Coalition por más de 7 años. Hoy colabora con la RRS, que desarrolla soluciones libres de desperdicios para empresas y comunidades.
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