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Septiembre de 2020 Página 1 de 2

Flexografía sostenible

Jordi Puig es el Brand Manager y Business Developer de la unidad de negocio Flexo de Comexi

La sostenibilidad es, hoy en día, uno de los retos a los que se enfrentan todos los convertidores del flexible packaging.

Que el packaging sea sostenible ya no es un deseo, es una necesidad que nace de la presión que está realizando la sociedad sobre los gobiernos y las grandes marcas. La sociedad ha desatado una guerra contra el plástico, donde éste en particular, y el packaging en general, aparecen como los culpables de todos los males relacionados con el medio ambiente. Los gobiernos y los Brand owners han reaccionado y están trasladando esta presión a los convertidores. 

Así, nos encontramos que diversos países están legislando en favor de la sostenibilidad. En China se limitan las emisiones de VOC’s a las grandes industrias, entre ellas el packaging. En la India se define el EPR (Extended Producer Responsability), que es el compromiso del productor para facilitar los mecanismos de recolección y reciclado del packaging al fin de su vida, con la intención de recircularlo dentro del sistema para recuperar los recursos dedicados al tratamiento del desperdicio. En diversos estados de EE. UU. se exige a los productores que prueben que la cantidad de packaging reciclado o compostado sea de un determinado porcentaje, que irá creciendo cada año.

Igualmente, todos los Brand owners tienen en sus agendas un compromiso claro con la sostenibilidad, movido básicamente por las 3R: Reducir, Reciclar y Reutilizar. Así, Unilever o Nestlé han manifestado su compromiso de asegurar que todo su embalaje de plástico sea totalmente reutilizable, reciclable o compostable en 2025, y P&G el de reducir el uso de plástico virgen en un 50% antes de 2030 en todos sus envases plásticos. 

¿Y cómo se traslada esto a los productores que están imprimiendo el flexible packaging? 

Hace unos años el foco estaba especialmente puesto en la reducción de solventes y VOC’s, y empezaron a aparecer alternativas a la impresión con tintas base solvente, básicamente con tintas base agua o tintas curables. Hoy el foco se ha desplazado ligeramente. Si bien se sigue buscando la reducción de solventes y VOC’s, tenemos un foco muy grande en la reducción del plástico, y ello lleva a una mayor importancia de las tintas curables, ya que sus mayores propiedades nos permiten hacer cambios en la estructura del packaging reduciendo la cantidad de plástico, o bien consiguiendo estructuras más fácilmente reciclables. 

La primera alternativa que nos viene a la cabeza cuando pensamos en impresión sostenible es cambiar de la impresión tradicional con tintas base solvente a impresión con tintas base agua. Es la alternativa más fácil y rápida que nos permite reducir los VOC’s sin grandes cambios en las máquinas y con una curva de adaptación muy rápida. El desarrollo de las propias tintas, junto con las nuevas tecnologías de clichés digitales que ha habido en los últimos años, hace que hoy en día podamos imprimir con tintas base agua prácticamente con la misma calidad que con tintas base solvente. Y con la máquina adecuada, prácticamente con la misma productividad.

La Comexi F2 tiene una versión específica WB para tintas base agua, con un desarrollo especial con tres circuitos de secado que permite mantener la misma productividad que con tintas solvente, aunque se utilice blanco como primer color. Además, con nuestros clientes estamos haciendo una campaña de adaptación para pasar a imprimir con tintas base agua con las máquinas actuales sin perder prestaciones, y así poder empezar a ser sostenibles de una manera muy rápida.

Pero hay otra tecnología que está apareciendo con fuerza, la impresión con tintas curables EB, que también nos permite librarnos de los solventes, pero además nos permite convertir impresiones reverso para laminación en impresiones frontales directas que reducen el uso de plástico, eliminan la laminación y facilitan el reciclado por ser mono material. También facilita la reutilización, ya que es más fácil eliminar la tinta al estar en el exterior, y así se puede obtener material limpio. Esto se consigue por las características físicas de resistencia (mecánica y química) y los acabados (brillo, mate o táctil, entre otros) que se pueden conseguir con los barnices de sobreimpresión EB. 

Pasar de tintas base solvente a tintas curables EB no es un cambio tan fácil como hacerlo a tintas base agua. Las máquinas requieren más adaptación y, además, el cambio de estructuras del packaging requiere procesos de aceptación de los clientes finales. Por eso la propuesta que hacemos desde Comexi para el paso a Impresión Sostenible es nuestra Máquina Híbrida


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