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Julio 2015

Empaques para alimentos a base de papel: oportunidades más allá del transporte

A nivel global, las empresas productoras de alimentos se ven llamadas a asumir desafíos y a encontrar nuevas oportunidades en un mundo con un crecimiento demográfico desbordado, con necesidades y modelos de consumo cambiantes y donde la sostenibilidad y la seguridad alimentaria se convierten en componentes clave de sus estrategias de negocio.

En este entorno, los empaques a base de papel que cumplen funciones como empaque primario o secundario para productos alimenticios son una alternativa frente a los empaques plásticos con valores diferenciadores e impactos positivos a la cadena de suministro mucho más allá del transporte y la protección.

Los empaques a base de papel ayudan a disminuir el desperdicio de alimentos
Los alimentos son el recurso más protegido y preservado por el crecimiento de la población. Sin embargo, anualmente cerca de la mitad de todas las frutas y vegetales producidos con fines comerciales en el mundo son desechados. Para la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), el hambre sigue siendo uno de los desafíos más urgentes del desarrollo, pero el mundo produce alimentos más que suficientes. Recuperar tan solo la mitad de lo que se pierde o desperdicia podría bastar para alimentar al planeta.

Hablamos de pérdida de alimentos cuando estos se dañan o estropean antes de llegar a su producto final o a la venta minorista. Antes de ser consumidos por las personas, hasta un tercio de todos los alimentos se estropea o se pierde. Es un exceso en una época en la que miles de personas pasan hambre y representa pérdidas incalculables de recursos. Ante este panorama, las soluciones de empaque a base de papel contribuyen significativamente al objetivo de un futuro sostenible en materia de alimentos. Con mejores empaques, es posible reducir el desperdicio de alimentos hasta en un 42%, pues un empaque adecuado, no solo protege los alimentos que contiene, sino también todos los recursos necesarios para procesarlos y entregarlos en mercados locales.

Al contar con materiales y soluciones de empaque inteligentes y producidos de manera sostenible, hay un aporte a la reducción del desperdicio de alimentos y esto conlleva a un ahorro de recursos como mano de obra, agua, energía, tierra, combustible, emisiones de CO₂y otros insumos utilizados en la producción de esos alimentos.

Los empaques a base de papel ayudan al medio ambiente
La reducción de emisiones de gases efecto invernadero, es otro eje en torno al cual se articulan hoy en día políticas públicas y objetivos a largo plazo por parte de la industria y el sector privado. Recientemente la revista PPI (Pulp & Paper International, es la revista líder a nivel internacional para los productores de pulpa, papel y cartón) publicó una noticia sobre un estudio comparativo, realizado por el Instituto de Investigación Ambiental Sueco -IVL-, acerca del desempeño ambiental de soluciones de empaque de plástico y sus equivalentes a base de papel. Los resultados objetan una creencia equívoca y comúnmente aceptada según la cual la producción de empaques a base de papel consume más energía y es más perjudicial para el medio ambiente que la producción de empaques a base de plástico: el estudio abarca todo el ciclo de vida de los empaques, desde su fabricación hasta que se desechan o reciclan y no sólo el proceso de producción (que es la etapa más intensiva en uso de energía para los dos materiales), y muestra cómo en la industria papelera hay un uso extendido de energías renovables. Así, usado como material para empaques, el papel presenta entre un 50% y un 70% menos emisiones de gases efecto invernadero en comparación al plástico.

Reciclables, biodegradables y provenientes de materias primas renovables, los empaques a base de papel son amigables con el medio ambiente y al ser reciclados aportan en la disminución de residuos enviados a rellenos sanitarios. Así mismo, al remplazar al plástico como material de empaque, se contribuye en la solución de una de las preocupaciones ambientales más apremiantes en el mundo como son los desechos plásticos en los océanos.

De acuerdo a investigaciones científicas, se calcula que entre el 70% y el 90% de los residuos encontrados en los océanos corresponden a plástico. En este contexto, un material de empaque que se gestiona adecuadamente posterior a su uso y es biodegradable, significa mucho en la preservación de los ecosistemas acuáticos.

Los empaques a base de papel abren nuevas oportunidades de crecimiento para los productores de alimentos
Remplazar canastillas o bandejas plásticas, por empaques de cartón corrugado para el transporte, la promoción y la exhibición de productos lácteos, de panadería, cárnicos y agrícolas es una oportunidad con ventajas competitivas:

  • Protección de golpes, ralladuras y marcas durante el transporte, lo que reduce el deterioro del producto por manipulación.
  • Trazabilidad desde el origen hasta el consumidor final.
  • Higiene e inocuidad para buenas prácticas de fabricación de alimentos.
  • Mejor aprovechamiento del espacio en bodegas y camiones.
  • Ahorro en costos: reducción del consumo de agua en el lavado, y de los costos asociados a la pérdida de canastillas y transporte.
  • Armado manual o automatizado, no requiere ganchos, cintas, ni pegantes.
  • Mayor resistencia durante el arrume y por ser más liviano permite transportar más producto.
  • Diseño gráfico e impresión de alta calidad para promover la marca.

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