Promocione sus productos o servicios con nosotros
Octubre de 2011

Empaques inteligentes para las industrias de alimentos, bebidas y fármacos de hoy

Frank Romano

Frank Romano se refiere a los envases con combinaciones de tintas y sustratos sensibles a factores externos, y que aumentan las utilidades de la impresión.

El empaque inteligente es un concepto amplio que abarca una serie de funciones relacionadas con los bienes empacados, que pueden ser alimentos, bebidas, productos farmacéuticos, artículos para el hogar y otros. La inteligencia funcional actual y futura estaría en empaques que:

  1. Mantengan la integridad y eviten la descomposición de los alimentos (vida útil) mediante indicadores visuales o de otro tipo.
  2. Respondan a los cambios en las condiciones medioambientales del producto o del empaque.
  3. Comuniquen la condición del producto.
  4. Informen sobre la apertura e integridad del sellado.
  5. Confirmen la autenticidad del producto y eviten robos y falsificaciones.

Existe una delgada frontera entre las funciones de un empaque inteligente y aquellas que se activan en respuesta a un hecho desencadenante, como la exposición a los rayos UV, a temperaturas extremas, etc. En la actualidad el comercio presenta algunos empaques inteligentes, y muchos otros, activos y similares, se encuentran en desarrollo. Algunas latas de cerveza tienen tinta termo-cromática que cambia de color cuando la lata se halla a cierta temperatura.

El segmento de verduras frescas es uno de los que muestran mayor crecimiento en el comercio minorista de alimentos, y aunque el empaque con película convencional resulta adecuado para las lechugas y las ensaladas preparadas, no puede hacer frente a las altas tasas de respiración de los vegetales precortados y las frutas, lo que conduce a un deterioro temprano de los productos. Las películas que respiran, fabricadas con polímeros, ya están en uso comercial para el empaque de hortalizas cortadas y frutas.

También se encuentran disponibles, para empaques, películas de acrílico, que son polímeros cristalizables diseñados para cambiar a diferentes temperaturas, comprendidas entre 0 y 68 °C. A medida que los componentes de la cadena lateral se fusionan, aumenta la permeabilidad de gas y es posible ajustar con precisión las tasas de penetración del dióxido de carbono y del oxígeno. El empaque final es inteligente, ya que regula automáticamente la entrada de oxígeno y la salida de dióxido de carbono de acuerdo con la temperatura que prevalece. Durante el almacenamiento y la distribución se mantiene en torno al producto un ambiente óptimo, lo que extiende su frescura y permite que al consumidor le lleguen productos de la mayor calidad.

Estos nuevos sustratos y tintas probablemente requerirán nuevos procesos de impresión. La flexografía representa el 65% de la impresión para el mercado de empaques, y 21% utiliza el offset, lo que deja un restante 14% distribuido entre la serigrafía, el rotograbado, la tipografía y la impresión digital. Sin embargo, la impresión digital está creciendo más rápido que todos los demás procesos.

Los empaques que calientan ellos mismos el contenido, para sopas y café, y los envases con autoenfriamiento para cerveza y bebidas no alcohólicas se han desarrollado activamente durante más de una década, pero aún tienen que alcanzar su nivel comercial.

Los empaques inteligentes para productos farmacéuticos incluyen tapas y cierres dosificadores, que permiten la dispensación segura de sus contenidos en cantidades controladas. También se encuentran disponibles frascos para medicamentos recetados, que disponen de alarmas en las tapas. Estas emiten un sonido que recuerda a los usuarios la hora de tomar el medicamento, y muestran cuántas veces ha sido abierto el frasco, así como los intervalos entre las aperturas. Con las nuevas tintas se pueden imprimir baterías y circuitos, como los que son hoy comunes en algunas tarjetas de ocasión.

En la actualidad se habla de un nuevo avance en electrónica imprimible y portátil: un parche puesto en la piel como un tatuaje temporal, mediante el cual se pueden recoger y transmitir señales fisiológicas como las de la frecuencia cardíaca, las ondas cerebrales y la actividad muscular.

Las barreras generales a la aceptación de los empaques inteligentes son las siguientes:

  1. Costo adicional: ¿puede ser absorbido/ transmitido a los consumidores?
  2. Confiabilidad de los dispositivos indicadores: podrían informar que los alimentos son seguros cuando en realidad no lo son (¿potencial responsabilidad?) o que no son seguros cuando en realidad lo son (mayor desperdicio y pérdida de inventarios).
  3. Seguridad alimentaria y asuntos de regulación: posibles problemas de migración de sustancias complejas de los empaques a los productos.
  4. Reciclaje e impacto sobre el medio ambiente.

Para que los materiales inteligentes sean adoptados en los empaques y envases, deben ser relativamente baratos en relación con el valor del producto, confiables, precisos, reproducibles, respetuosos del medio ambiente y seguros frente al contacto con los alimentos. Pero lo importante es que todos se imprimirán.

Acerca del autor

Frank Romano

Frank Romano

Profesor emérito, School of Print Media. Rochester Institute of Technology, RIT.
x

Sección patrocinada por

Otras noticias de Envases terminados y componentes

Documentos relacionados