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Diciembre de 2018 Página 1 de 3

¿Cómo evitar que su impresora flexográfica se convierta en la probadora de tinta?

Por Juan Bermúdez*

Parte de la respuesta son las metodologías de optimización debidamente documentadas y cuantificables que garanticen el control del proceso de impresión.

La industria de la impresión flexográfica, a través de sus protagonistas, ha desarrollado tecnologías, materias primas, procesos y metodologías que han contribuido a su constante evolución y crecimiento. Hemos migrado de un proceso netamente artístico, en donde el control de las variables de impresión dependía de procedimientos empíricos, no documentados y limitadamente reproducibles, a un proceso científico, cuantificable y reproducible.

Son muchos los avances tecnológicos en pre-prensa, tintas, cilindros anilox, sustratos, impresoras, etc., que le dan vigencia competitiva a la calidad de la impresión que se está produciendo en flexo. El tema es que estos avances no necesariamente se ven reflejados en la productividad o rentabilidad del proceso de impresión. Para poder obtener los beneficios de tanto progreso tecnológico, hay que recurrir a la implementación de procesos y metodologías que permitan un flujo de trabajo coherente, reproducible, cuantificable y eficiente.

La FTA (Asociación Flexográfica Técnica) de los Estados Unidos, a través de su manual FIRST, ha logrado desarrollar flujos de trabajo organizados y secuenciales que permiten llegar al control numérico y reproducible del proceso de impresión flexo. Este tipo de contribuciones están cerrando drásticamente la brecha entre lo que era un proceso netamente artístico, a un proceso científico.

Los métodos artísticos utilizados en la flexografía le quitan rentabilidad al proceso de impresión debido a su falta de documentación y controles adecuados. Como no hay énfasis en el control numérico del proceso, éste depende netamente en la pericia de los involucrados que, con su experiencia -o la falta de ella- tratan de controlar -de la mejor forma posible- lo incontrolable. Es un hecho que lo que no se mide no se puede controlar y, si no hay control, el proceso carece de reproducibilidad que es uno de los requisitos exigidos, hoy en día, por los compradores de impresión.

En la flexografía de hoy, son muy pocas las variables que no se pueden medir y por lo tanto controlar. Sin embargo, todavía muchos impresores continúan haciendo ajustes en la máquina impresora que, en la mayoría de los casos, se podrían eliminar o al menos minimizar a través de la optimización previa de procesos, elementos, materiales y materias primas utilizadas en la impresión.  Estos ajustes que en la mayoría de los casos no son documentados adecuadamente, atentan directamente contra la reproducibilidad del proceso y su rentabilidad.

1. El 70% de la impresión sucede antes de llegar a la impresora

La optimización de las metodologías, procesos, tecnologías, materiales, equipos e instrumentos de medición utilizados en la pre-prensa es vital en la reducción o eliminación de tiempos muertos en la impresora.

Se ha dicho que el 70% de la impresión sucede antes de llegar a la impresora. Si el trabajo que se hace previo a la impresión tiene errores o falencias, es muy poco lo que pueden hacer los impresores para evitar que éstos no se transfieran a la impresión.  Tratar de encubrir errores en la impresión, cometidos en la pre-prensa, es muy costoso para el proceso, porque genera tiempos muertos y desperdicio de tinta y sustratos que le roban rentabilidad a los trabajos.

De igual manera la optimización de la impresora y de los materiales y elementos periféricos que la componen, como tinta, anilox, rasquetas, porta-clisés, cintas doble fase, planchas y sustratos, son críticos para garantizar la reproducibilidad y calidad de la impresión.  

Una vez realizada la huella de la impresora, implementados los controles que se van a correr en los trabajos de impresión para su constante monitoreo y realizada la caracterización de la impresora que permite el manejo de la calibración del color en el sistema pre-prensa, debemos dirigir nuestra atención a factores externos que le pueden generar ineficiencias y tiempos muertos en la maquina impresora.

2. La impresora flexográfica es para imprimir

La máquina impresora es para imprimir, así que mientras este corriendo trabajos de producción, le está generando recursos a su dueño. La única razón que justifica el paro de la impresora es cuando está en mantenimiento preventivo que es una inversión en tiempo y dinero para cualquier empresa. Las únicas pruebas que se deben correr en la impresora son aquellas que le generan un beneficio directo al proceso de impresión, como pruebas de optimización, huella/fingerprint y caracterización.

3. Siempre habrá espacio para hacer mejoras

Por mas científico y cuantificable que llegue a ser el proceso de impresión flexo, siempre habrá espacio para hacer mejoras y ajustes programados que le permitan al impresor controlar los cambios generados por el uso/desgaste mismo de la impresora y de los componentes periféricos que la componen.  


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Acerca del autor

 Por Juan Bermúdez*

Por Juan Bermúdez*

Juan Bermúdez es vicepresidente de ventas para Latinoamérica, de la empresa Harper Corporation of America. Cuenta con una maestría en administración de empresas de Pfeiffer University en Estados Unidos y 21 años de experiencia en la industria de la impresión flexográfica. Ha sido certificado por la FTA de Estados Unidos como especialista de implementación FIRST nivel III.
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