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Julio de 2017 Página 1 de 2

Agua embotellada, un negocio redondo en México

Por Verónica Alcántara - Corresponsal en México

Entre 2009 y 2014 las ventas de este producto pasaron de 5000 a 7797 millones de dólares, y se pronostica un incremento del 15% para 2019.

México se ha convertido en el principal consumidor de agua embotellada en el mundo, hábito que ha generado todo un negocio tanto para las marcas que comercializan el producto y los proveedores de resina de PET, como para los recicladores, pues el país lidera el acopio y reciclaje de este plástico en América, igualando en porcentaje de material procesado y recuperado a Europa.

De acuerdo con un estudio de mercado de Kantar Worldpanel, experto global en el comportamiento del consumidor, el 98% de los hogares mexicanos compran agua embotellada; es decir, prácticamente la totalidad. Los datos del reporte indican que cada hogar adquiere en promedio 1530 litros de agua al año.

Actualmente, un hogar toma cuatro litros de agua embotellada al día, en promedio. Hay una relación estrecha entre la calidad del agua que se obtiene del grifo y el nivel de compra que se realiza de agua embotellada. Aunque también la practicidad para llevar puede jugar un rol en el desarrollo de este creciente mercado, comenta Fabián Ghirardelly, gerente de Kantar Worldpanel México.

En cuanto al consumo individual, un estudio del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) estima que cada mexicano consume entre 215 y 234 litros de agua al año; es decir, aproximadamente una botella de litro cada dos días. En las regiones del país con clima caluroso esa cantidad aumenta.

Como sea, las cifras muestran que el mercado de agua embotellada en México está en pleno crecimiento: entre 2009 y 2014 las ventas de este producto pasaron de 5000 a 7797 millones de dólares, lo cual representa un crecimiento del 55,5%; además, se pronostica un incremento del 15% para 2019, que generaría un total de 9044 millones de dólares, según la firma de investigación de mercados Euromonitor International.

En este gran mercado de más de 120 millones de habitantes, tres empresas concentran 73% del negocio. La francesa Danone con su marca Bonafont es la que predomina con 47%; le sigue Coca-Cola de México, con su marca Ciel, que posee el 19,4% de las ventas; y en tercer lugar, Pepsico, con su marca Epura, concentra 7,1% del mercado.

Diversos analistas consideran que fue a raíz del terremoto de 1985 y la epidemia de cólera posterior a ese año impulsaron el consumo de agua industrializada; y más recientemente el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) sobre las bebidas azucaradas -a partir de 2008- y la reforma hacendaria de 2014, han sido factores que incentivan el consumo de agua tanto en botella como en garrafón.

Aunado a ello está la tendencia mundial de una vida más saludable, que está modificando los hábitos de consumo de la clase media mexicana por alternativas más naturales.

Tradición y desconfianza

La investigadora del CIDE, Laura Yaniz Estrada Vivas, explica que el alto consumo de agua embotellada y otras bebidas azucaradas entre los mexicanos tiene su origen en la cultura y la tradición; pero sobre todo, en la desconfianza de la población hacia la calidad del agua que llega a sus casas.

"A los mexicanos no les gusta el agua simple, ese transparente e insípido líquido apenas ocupa una tercera parte de todos los líquidos que consumimos; no se puede competir con la tradición prehispánica de las dulces aguas frescas que viene de generaciones atrás, (...) Quien pide agua simple para pasar los alimentos viola la costumbre, pero si además escoge agua del grifo, está cometiendo un acto de valentía y fe", expresa.

Una encuesta realizada por el CIDE reveló que el 45% de la gente que consume agua embotellada lo hace porque no confía en la que sale del grifo, mientras que el 28% considera que es una forma más práctica de consumirla, lo que confirma un hábito muy arraigado entre los mexicanos.

Sin embargo, dice la especialista, esto cuesta a cada mexicano un promedio de 500 pesos (26 dólares) al mes en botellas y garrafones de agua, lo que supera en un 3% sus ingresos; aunque en el país sólo las familias con un ingreso mayor a 18.000 pesos (947 dólares) mensuales tienen la capacidad de gastar esa cantidad en agua embotellada.

Raúl Pacheco Vega, profesor investigador del CIDE, quien realiza un estudio sobre el consumo de agua embotellada en el país, comentó:

La fuente de hidratación de los mexicanos es comercial y no pública. Hay barreras estructurales para que la gente cambie su comportamiento de tomar agua embotellada por agua de la llave. Muchos tienen razón cuando señalan la presencia de metales en el agua potable. En algunas ciudades se utilizan mucho los tinacos para que haya agua de manera continua en las casas y éstos casi no se lavan, son un criadero de microorganismos y otras formas de vida.

Además, México depende de pozos para el suministro del vital líquido, cuestión que también conlleva a riesgos de salud. Lo que parece seguro es que el consumo de agua embotellada en el país seguirá al alza -se estima que para este año se podría llegar a los 335 millones de litros-, pues como menciona Pacheco Vega, no hay iniciativas por parte de legisladores y los gobiernos locales y el federal para crear fuentes públicas de agua con calidad para beber.


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