-01-RESLWC-IO-03-50 EL EMPAQUE VOL 4-ED 2 17

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SOSTENIBILIDAD Andrew Falcon, CEO de Full Cycle Bioplastics. señala David Espinosa en su entrevista con El Empaque+Conversión. Materiales como la mica, conocidos ya como posibles aditivos en la formulación de plásticos para mejorar su impermeabilidad al oxígeno y vapor de agua, pueden desmenuzarse en finas capas altamente impermeables, del orden de unas pocas micras de grosor, para ordenarlas con su superficie paralela a la de la película a la que se van a añadir. “Con el aditivo y la tecnología de fabricación que proponemos, esperamos que se logre una ordenación de las partículas, de forma que se maximicen las propiedades de barrera usando el mínimo producto. En principio, esperamos que pueda usarse como un aditivo en la extrusión de películas de polímeros termoplásticos, así como en forma de recubrimiento de dichas películas”, dice Espinosa. La innovación del equipo investigador presenta ventajas tangibles frente a los revestimientos de aluminio utilizados en la industria de empaques, que Espinosa detalla, resaltando los beneficios que podría brindar en términos de sostenibilidad ambiental. “Un problema que presenta el aluminio usado junto con plásticos es que hace muy difícil el reciclaje del envase o su uso final como compost. Esto es así tanto si el aluminio se usa como una película o como un recubrimiento aún más fino. En la alternativa propuesta, el aditivo (silicatos modificados) no forma una película continua sobre el plástico. Esperamos que el envase que lo incluya, una vez usado, pueda separarse con imanes en una planta de reciclaje. Alternativamente, si añadimos este material a plásticos compostables (derivados de biomasa), la presencia del aditivo desde un punto de vista de la descomposición en la naturaleza, sería comparable a la de añadir arena fina, Doctora Sabine Amberg-Schwab, directora del Departamento de Recubrimientos Funcionales del Instituto Fraunhofer para la Investigación sobre el Silicato. ©FOTO CORTESÍA DEL INSTITUTO FRAUNHOFER PARA LA INVESTIGACIÓN SOBRE EL SILICATO ©FOTO CORTESÍA DE FULL CYCLE BIOPLASTICS de forma que con el tiempo no quedarían residuos observables, a diferencia de lo que ocurriría si intentamos compostar un envase que incluya una película de aluminio”. El material, que inició ya el programa de aceleración, y para el cual se espera una oferta en un futuro próximo, tiene como objetivo principal remplazar a las películas de aluminio en plásticos laminados (PAL), utilizadas extensivamente en productos de consumo como alimentos, bebidas, medicinas y productos higiénicos, presentes en muchos hogares, y que al final de su uso no se reciclan. La razón del uso extendido del aluminio es que es una barrera muy efectiva para la humedad y el oxígeno, con efectos benéficos en la preservación de los contenidos de los empaques. “Pretendemos que esta solución sea una opción más que los fabricantes elijan; una alternativa a la inclusión de películas de aluminio como barrera. El aluminio ya ha comprobado su eficiencia y viabilidad económica. Queda por demostrar que la alternativa que proponemos, una vez desarrollada y ensayada, sea también viable para su uso industrial. La solución no reemplaza completamente los plásticos multicapa, pero sí posibilita la eliminación del uso del aluminio en los mismos, ya que cumple las mismas funciones”, concluye Espinosa. Plástico de base biológica compostable Del conocimiento y la experiencia de tres protagonistas de las industrias de plásticos y de envases surgió la idea de un material compostable de alto desempeño, producido a partir de materiales renovables, subproductos agrícolas y residuos de alimentos, para empacar una amplia variedad de bienes de consumo masivo, que comprenden desde barras de granola y galletas hasta detergentes para el lavado de ropa. Resultado de un trabajo conjunto entre las empresas estadounidenses Full Cycle Bioplastics, Elk Packaging, y Associated Labels and Packaging, la solución, ganadora en la categoría de Combinación de materiales que la naturaleza puede procesar, se materializó en un empaque fabricado a partir de madera y de residuos de plantas, con el que pueden alimentarse bacterias, y convertirse de nuevo en plástico. “Al comienzo de mi carrera en el mundo de los plásticos y los envases tradicionales, me sentía enormemente frustrado por las consecuencias imprevistas del consumo masivo de plásticos: malos diseños que conducían a un reciclaje ineficiente, polución, falta de materiales alternativos, y la volatilidad relacionada con el vínculo a la economía basada en el petróleo. Al buscar alternativas, me di cuenta de que uno de los principales retos de la sociedad consiste en hallar soluciones que sean económicamente viables para manejar los crecientes volúmenes de residuos orgánicos y las emisiones que se derivan de estos. Nuestra solución puede responder a estos dos problemas críticos”, señala Andrew Falcon, CEO de Full Cycle Bioplastics, al responder una encuesta realizada por los organizadores del Premio Circular Materials Challenge. La solución ganadora es la primera película multicapa económica fabricada por completo a partir de PHA, un biopolímero que se produce de manera natural, al que se suman materiales basados en celulosa producidos a partir de material vegetal. Con su empleo se brinda una importante alternativa para los sustratos basados en petróleo. Debido a que el PHA se fabrica a partir de residuos orgánicos, el compostaje del material después del uso del empaque puede proporcionar la materia prima para fabricar plástico nuevo. 16 volumen 4 edición 2 / 2018 www.elempaque.com


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