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Perspacktiva

01 nov 2013

Envase, clave en la reducción de la huella de alimentos

Anualmente, cerca de un tercio de todos los alimentos que se producen en el mundo se pierden o desperdician. Cantidad que, de acuerdo con la FAO,  equivale en dinero a 1 billón de dólares americanos. Según estadísticas recientes de la misma organización, en los países industrializados casi la mitad del despilfarro de alimentos —es decir cerca de 300 millones de toneladas— tiene lugar porque los fabricantes, minoristas y consumidores desechan comida que aún es apta para ser consumida.

Al respecto, no pueden ser más elocuentes las palabras recientes del director ejecutivo del Programa Ambiental de las Naciones Unidas (UNEP), Achim Steiner: “En un mundo de 7.000 millones de habitantes, que se espera alcance los 9.000 millones en 2050, el desperdicio de alimentos es un sin-sentido, tanto desde el punto de vista económico, como ambiental y ético”.

Justamente, con el fin de impulsar una movilización mundial para hacer frente y generar consciencia acerca de esta gigantesca problemática que nos toca a todos, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y su Programa Medioambiental (UNEP) —junto con el organizador de la feria interpack, Messe Düsseldorf— lanzaron a finales de enero pasado la campaña mundial “Think.Eat.Save. Reduce Your Foodprint” (Piense.Aliméntese.Ahorre. Reduzca su Huella de Alimentos), un programa que busca incentivar acciones simples para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos a lo largo de toda la cadena de producción y consumo.

Y es claro cómo en esta lucha contra el desperdicio y la pérdida de alimentos todos los distintos actores de la cadena productiva de envases y embalajes tienen una injerencia e impacto directos. De hecho, de acuerdo con la FAO, 95% del daño definitivo y del desperdicio de los alimentos en los países en desarrollo lo constituyen pérdidas no intencionales en eslabones iniciales de la cadena productiva de alimentos debido a limitaciones técnicas; debido a problemas de almacenamiento, transporte, envase y sistemas de envasado. Claramente, las firmas productoras de alimentos y bebidas, los profesionales de alimentos y envases en dichas firmas, los fabricantes de sistemas de envasado y de soluciones de envase y embalaje, tienen aquí no solamente un gigantesco desafío, sino grandes oportunidades para contribuir.

Como apoyo a esta importante iniciativa mundial, que fue impulsada por los resultados de la Cumbre Rio+20 celebrada en junio pasado, gobiernos de todo el mundo se están movilizando para que a lo largo de toda la cadena productiva de alimentos se puedan generar eficiencias, ahorros, estrategias sostenibles, desarrollos tecnológicos importantes que no solamente coadyuven a conservar recursos naturales muy valiosos, sino que contribuyan a tener un planeta en el que el hambre sea cosa del pasado. Sin duda un tema de importancia capital para todos, si analizamos la escalofriante cifra dada a conocer por el director general de la FAO, José Graziano da Silva: “Las cerca de 300 millones de toneladas anuales de alimento desperdiciadas en las regiones industrializadas, es decir más de la producción de alimentos total neta del África Sub Sahariana, serían suficientes para alimentar cerca de 870 millones de personas con hambre hoy en el planeta”.


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