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Packaginero

27 ene 2016

Añadir valor al envase

Gracias al diseño podemos transformar al packaging en un objeto que cambia la percepción y la valoración de los consumidores.

En la era digital, donde el mundo virtual es intangible, el envase sigue siendo un elemento físico necesario en el mundo real. Aprovechar esta característica es la posibilidad de volver tangibles los valores de la marca, y asociarlos a una experiencia de consumo memorable. Ello nos abre un mundo de posibilidades para añadirles valor a los envases.

Para realmente ofrecer algo más que un contenedor es necesario pensar en función del consumidor y ponerlo en primer plano. Resolver sus inquietudes, darle mayor satisfacción facilitando su tarea, proponer un segundo uso del envase, crear una utilidad, reducir la cantidad de residuos, etcétera.

 

© Foto cortesía de Bla Bla Biscuits.

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Bla Bla Biscuits hace fácil la tarea de abrir el envase y, además, le da un toque de humor inteligente al envase mediante diseño estructural y gráfico integrados.

Las posibilidades son muchas, lo importante es que estén alineadas con los intereses de los destinatarios y no sólo a lo que le conviene a la empresa, aunque siempre hay que llegar a un balance.

Además de la comunicación tridimensional y los elementos gráficos de un envase, existe también una secuencia de uso, una función que nos propone un recorrido a través del envase. La propuesta que se genera a través de los envases permite que los consumidores establezcan lazos emocionales y pasen de apreciar la marca a ser sus fans.

Una experiencia memorable
El secreto para estar en la mente del consumidor es generar recuerdos. Por ese motivo el diseño del envase tiene como desafío sorprender, y proveer nuevas maneras de relacionarse con el producto. Esto no quiere decir que se necesita inventar un envase en el laboratorio de la NASA, sino más bien generar ideas frescas y dejar los prejuicios afuera.

Utilizar un tipo de envase que es inusual para cierto tipo de productos podría ser una estrategia completamente válida, que no necesariamente requiere de años y años de investigación y desarrollo. Un ejemplo muy simple es el del exitoso lanzamiento de los pañuelos Kleenex. Un tipo de envase conocido pero con una vuelta creativa e inesperada para esta categoría.

 

© Foto cortesía de Kleenex.

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La originalidad de un diseño puede consistir en utilizar recursos conocidos pero combinados de una manera distinta a la que conocemos. Nos debemos permitir jugar con los envases, sus formas, colores, texturas y materiales para asociarlos libremente y lograr nuevas propuestas que sean capaces de seducir a los consumidores, que cada vez son más conocedores y exigentes.

Los recursos estructurales pueden ser de gran ayuda a la hora de reinventar la experiencia de consumo. La nueva identidad del envase de la cerveza Brands basó su estrategia de diseño en revalorar su autenticidad por ser la cervecera más antigua de Holanda. El nuevo diseño refleja su herencia, inspirado en las botellas antiguas, con un simple relieve que dibuja la marca mientras que al mismo tiempo crea un estímulo táctil que invita a recorrerlo con la yema de los dedos.

 

© Foto cortesía de Brands

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diseño inteligente de contenedores, diseño en envases, inteligencia de marca y diseño en empaques, diseño de packaging, experiencia del usuario con el envase, diseño estructural de envases, diseño inteligente de envases, post de Guillermo Dufranc, diseño de packaging según Guillermo Dufranc
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Julio Cesar
05 de febrero de 2016 a las 14:35

Me gusta ver nuevos proyectos como los presentados en tu blog. Lastimosamente aca en Panama no hay quienes pagan por esto, pero si me gustaría intercambiar ideas y visiones en su blog de ser posible y retro-alimentasr las ideas que quisiera llevar a cabo en diversos empaques.